13-06-2007

silencio

Bajo un escalón, y el siguiente, entonces me detengo. Miro fijamente el suelo, parece un tablero de ajedrez. Sólo piso los cuadros negros, siempre en diagonal. Abro la puerta, afuera el mar, lo contemplo simplemente. Con esmero busco esa mancha roja que ayer deleito mi pensamiento, pero no está. Decido volver, para lo que piso solo los cuadros blancos, siempre en diagonal. Subo un escalón, y el siguiente.

Mi ventana da a un lugar semi-desértico. Si estoy triste, como hoy, miro un árbol seco que esta solo, en la mitad de su nada, y se mantiene seco a pesar de cualquier cosa... “el ha aprendido a estar solo…”.

sobre cuadros negros, siempre en diagonal, y entonces, el mar. Odio las puestas de sol. Sólo cuadros blancos.

Giro la manilla, siempre con la mano izquierda, algo me parece conocido, creo haber soñado esto. Ahora camino hacia la ventana y abro la cortina hacia la derecha, un árbol solo, esta seco.
Desperté, una vez más. Me siento en la cama, y luego me paro. Como siempre, prefiero café, ojalá lo suficientemente cargado como para contrastar el extraño sabor de una boca recién despertando. Bajo un escalón, luego el siguiente. Negros. Puerta. Otra vez no está. Blancos. Árbol.

Como todas las tardes, me paro en el centro de alguna habitación, a contemplar el ensordecedor silencio visual que la ahoga, como una mancha roja expandiéndose.

Despierto. Café. Escalón. Diagonal. Puerta. ¡Ahí esta! Esta debe ser mi última oportunidad. Salgo de mi casa por primera vez en muchos años, caminando hacia ella.

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